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Publicado por Giovanna
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Monday, 22 April 2013 00:00 |
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Pocos detalles de la vida sexual de los pueblos primitivos nos provocan un sentimiento de extrañeza tan grande como su posición frente a la virginidad, la doncellez de la mujer. Es que la estima por la virginidad nos parece cosa tan establecida y natural en el varón cortejante que a punto estamos de sumirnos en desconcierto cuando se nos pide fundamentar ese juicio. La exigencia de que la novia no traiga al matrimonio el recuerdo del comercio sexual con otro hombre no es más que la aplicación consecuente del derecho de propiedad exclusiva sobre una mujer; es la esencia de la monogamia: la extensión de ese monopolio hacia el pasado.
Pero desde nuestras opiniones sobre la vida amorosa de la mujer no nos resulta difícil justificar lo que al comienzo pareció un prejuicio. El primero que satisface la añoranza de amor -larga y penosamente contenida- de la doncella, superando así las resistencias que los influjos del medio y de la educación le habían erigido, es tomado por ella en una relación duradera cuya posibilidad ya ningún otro tiene. Sobre la base de esta vivencia se establece en la mujer un estado de servidumbre que garantiza su ulterior posesión sin sobresaltos y la vuelve capaz de resistir a nuevas impresiones y tentaciones provenientes de extraños. La expresión «servidumbre sexual» fue escogida por Von Krafft-Ebing (1892) para designar el hecho de que una persona pueda adquirir respecto de otra con quien mantiene comercio sexual un grado insólitamente alto de dependencia y heteronomía. En ocasiones esa servidumbre puede Regar muy lejos, hasta la pérdida de toda voluntad autónoma y la admisión de los mayores sacrificios del propio interés; empero, el mencionado autor no ha dejado de puntualizar que cierta medida de esa dependencia «resulta enteramente necesaria si es que el vínculo ha de tener alguna permanencia». De hecho, esa medida de servidumbre sexual es indispensable para mantener el matrimonio cultural y poner diques a las tendencias polígamas que lo amenazan; en nuestra comunidad social se cuenta con este factor.
Un «grado inusual de enamoramiento y debilidad del carácter» en una de las partes y un egoísmo irrestricto en la otra: he ahí la conjunción de la que Von Krafft-Ebinp deriva la génesis de la servidumbre sexual. Ahora bien, ciertas experiencias analíticas no permiten
conformarse con ese intento de explicación simple. Más bien uno puede discernir que la magnitud de la resistencia sexual superada es el factor decisivo, unida al hecho de que esa superación posee un carácter concentrado y único. En consonancia con ello, la servidumbre es incomparablemente más frecuente e intensa en la mujer que en el varón, aunque en este último es más común en nuestro tiempo que en la antigüedad. Toda vez que hemos podido estudiar la servidumbre sexual en varones, era el resultado de la superación de. una impotencia psíquica por obra de una mujer determinada a quien el hombre en cuestión permanecía ligado desde entonces. (ver nota) Muchos matrimonios llamativos y no pocos destinos trágicos -hasta de graves consecuencias- parecen hallar su esclarecimiento en ese origen.
Si ahora pasamos a considerar la conducta de los pueblos primitivos, no la describiríamos correctamente enunciando que no atribuyen valor alguno a la virginidad y aduciendo como prueba que hacen consumar la desfloración de la joven fuera del matrimonio y antes del primer comercio conyugal. Parece, al contrario, que también para ellos la desfloración es un acto sustantivo, pero se les ha vuelto asunto de un tabú, de una prohibición que debemos llamar religiosa. En vez de reservarla para el novio y posterior marido de la muchacha, la costumbre exige que este evite esa operación. (ver nota) No está dentro de mis propósitos recopilar de manera exhaustiva los testimonios bibliográficos de la existencia de esta prohibición normativa; tampoco estudiar su dispersión geográfica ni pesquisar todas las formas en que se exterioriza. Me limito entonces a comprobar que tal perforación del himen fuera del ulterior matrimonio es algo muy difundido entre los pueblos primitivos hoy vivientes. Así, expresa Crawley: «This marriage ceremony consists in perforation of the hymen by some appointed person other than the husband; it is most common in the lowest stages of culture, especially in Australia». (ver nota) Ahora bien, si la desfloración no ha de resultar del primer comercio conyugal,. es preciso que sea realizada con anterioridad de alguna manera y por parte de alguien determinado. Citaré algunos pasajes del ya mencionado libro de Crawley, que nos informan sobre este punto pero dan lugar también a algunas puntualizaciones críticas. «Entre los dieri y algunos pueblos vecinos (en Australia) es costumbre universal destruir el himen cuando la joven ha alcanzado la pubertad». (ver nota) «En las tribus Portland y Glenelg se lo hace a la novia una mujer vieja; y a veces son requeridos hombres blancos para desflorar muchachas». (ver nota) «La ruptura artificial del himen se produce a veces en la infancia, pero comúnmente en la pubertad. ( . . . ) - A.- menudo se combina, como en Australia, con un acto ceremonial de cópula». (ver nota) (Spencer y Gillen [1899] refieren, acerca de tribus australianas en que rigen las bien conocidas limitaciones del matrimonio exogámico:) «El himen es perforado artificialmente, y luego los hombres encargados de esa operación tienen acceso (nótese: un acceso ceremonial) a la muchacha en un orden establecido. ( . . . ) El acto consta de dos partes, la perforación y la cópula». (ver nota) «Entre los masaj (del Africa ecuatorial), esta operación es uno de los importantes preparativos para el matrimonio». (ver nota) «Entre los sakai (Malasia), los batta (Sumatra) Página 2 de 10 Http://DescargarLibrosGratis.NET Http://DescargarLibrosGratis.NET y los alfóer de las islas Célebes, la desfloración es ejecutada por el padre de la novia». (ver nota) «En las Filipinas había ciertos hombres cuya profesión era desflorar novias en caso de que el himen no hubiera sido destruido ya en la niñez por una mujer vieja encargada de ello». (ver nota) «En algunas tribus esquimales, la desfloración de la novia se confiaba al angekok o sacerdote». (ver nota) Las puntualizaciones críticas que anuncié se refieren a dos puntos. Es de lamentar, en primer término, que en esas noticias no se distinga con más cuidado entre la mera destrucción del himen sin coito y el coito destinado a lograr esa ruptura. Sólo en un pasaje se nos dice de manera expresa que el proceso se descompone en dos actos: la desfloración (manual o instrumental) y el acto sexual. El material de Ploss y Bartels [1891], tan rico en otros aspectos, es inutilizable para nuestros fines porque lo expone de tal modo que el resultado anatómico del acto de la desfloración no deja sitio alguno a su significatividad psicológica. En segundo lugar, nos gustaría mucho saber en qué se diferencia en tales oportunidades el coito «ceremonial» (puramente formal, solemne, oficial) del comercio sexual regular. Los autores a que tuve acceso o eran demasiado vergonzosos para hablar de ello o también subestimaron el significado psicológico de tales detalles sexuales. Tenemos la esperanza de que el informe original de los viajeros y misioneros sea más preciso e inequívoco, pero no puedo enunciar nada seguro sobre esto dada la actual inaccesibilidad de esa bibliografía, extranjera en su mayor parte. (ver nota) Es verdad que en cuanto a este segundo punto uno puede situarse por encima de la duda reflexionando en que un seudocoito ceremonial no sería más que el sustituto y acaso el relevo de uno plenamente consumado en épocas anteriores. (ver nota) Para explicar este tabú de la virginidad es posible aducir factores de diversa índole, que paso a examinar en rápida exposición. En la desfloración de la muchacha por regla general se derrama sangre; por eso el primer intento de explicación invoca el horror de los primitivos a la sangre, pues la consideran el asiento de la vida. Múltiples preceptos, que nada tienen que ver con la sexualidad, demuestran la existencia de este tabú de la sangre; es evidente que mantiene estrecha relación con la prohibición de matar y constituye una defensa erigida contra la originaria sed de sangre del hombre primordial, su placer de matar. Esta concepción articula el tabú de la virginidad con el tabú de la menstruación, observado casi sin excepciones. El primitivo no puede mantener exento de representaciones sádicas el enigmático fenómeno del flujo mensual catamenial. Interpreta la menstruación, sobre todo a la primera, como la mordedura de un animal mitológico, acaso como signo de comercio sexual con ese espíritu. Alguno de los informes permite discernir en este espíritu el de un antepasado, y así comprendemos, apuntalándonos en otras intelecciones, que la muchacha menstruante sea tabú como propiedad de ese espíritu ancestral. Pero desde otro ángulo se nos advierte que no hemos de sobrestimar el influjo de un factor como el horror a la sangre. Es que este no ha podido sofocar costumbres como la circuncisión de los muchachos y los ritos todavía más crueles a que son sometidas las niñas (excisión del clítoris y de los labios menores), costumbres vigentes en parte entre aquellos mismos pueblos; y tampoco ha hecho caducar otros ceremoniales en los que se derrama sangre. No sería entonces asombroso que ese horror se superara en favor del marido para la primera cohabitación. Una segunda explicación prescinde igualmente de lo sexual, pero tiene una proyección mucho más universal. Indica que el primitivo es presa de un apronte angustiado que lo Página 3 de 10 Http://DescargarLibrosGratis.NET Http://DescargarLibrosGratis.NET acecha de continuo, tal y como lo aseveramos nosotros, en nuestra doctrina psicoanalítica de las neurosis, respecto de los aquejados de neurosis de angustia. Ese apronte angustiado se mostrará con la mayor intensidad en todas las situaciones que se desvíen de algún modo de lo habitual, que conlleven algo nuevo, inesperado, no comprendido, ominoso {unheimfich}. De ahí también el ceremonial, continuado ampliamente en las posteriores religiones, que se enlaza con el comienzo de cada nueva empresa, el inicio de un período de tiempo, las primicias del ser humano, de los animales y los cultivos. Los peligros que el angustiado cree cernirse sobre él nunca se le pintan tan grandes como en el inicio de la situación peligrosa, y por cierto es ese el único momento en que resulta adecuado al fin protegerse de ellos. No hay duda alguna de que el primer comercio sexual en el matrimonio posee, por su significación, títulos para ser introducido con estas medidas precautorias. Ambos intentos de explicación, el del horror a la sangre y el de la angustia ante las primicias, no se contradicen entre sí; antes bien, se refuerzan. El primer comercio sexual es por cierto un acto sospechoso, tanto más cuanto que en él por fuerza mana sangre. Una tercera explicación -es la preferida por Crawley- destaca que el tabú de la virginidad pertenece a una vasta trama en la que se incluye la vida sexual entera. No sólo el primer coito con la mujer es tabú; lo es el comercio sexual como tal. Casi podría decirse que la mujer es en un todo tabú. Y no lo es sólo en las situaciones particulares que derivan de su vida sexual -la menstruación, el embarazo, el parto, el puerperio-, sino que aun fuera de ellas el trato con la mujer está sometido a limitaciones tan serias y profusas que tenemos todas las razones para poner en duda la supuesta libertad sexual de los salvajes. Es cierto que en determinadas ocasiones la sexualidad de los primitivos sobrepasa toda inhibición; pero en las situaciones ordinarias parece más coartada por prohibiciones que en los estadios más elevados de la cultura. Tan pronto el varón debe emprender algo especial -un viaje, una expedición de caza, una incursión guerrera- debe mantenerse apartado de la mujer, y sobre todo del comercio sexual con ella; de otro modo su fuerza quedaría paralizada y se atraería el fracaso. También en las costumbres de la vida cotidiana hay una inequívoca tendencia a la separación de los sexos. Las mujeres conviven con mujeres, y los hombres con hombres; son numerosas las tribus primitivas en las que apenas si existe una vida familiar tal como hoy la entendemos. A veces la división llega tan lejos que los miembros de un sexo no tienen permitido pronunciar los nombres personales de los miembros del otro, y las mujeres desarrollan un lenguaje con un léxico propio. Es cierto que la necesidad sexual irrumpe de continuo a través de esas barreras, pero en muchas tribus hasta las citas de los esposos tienen que producirse fuera de la casa y en secreto. Toda vez que el primitivo ha erigido un tabú es porque teme un peligro, y no puede negarse que en todos esos preceptos de evitación se exterioriza un horror básico a la mujer. Acaso se funde en que ella es diferente del varón, parece eternamente incomprensible y misteriosa, ajena y por eso hostil. El varón teme ser debilitado por la mujer, contagiarse de su feminidad y mostrarse luego incompetente. Acaso el efecto adormecedor del coito, resolutorio de tensiones, sea arquetípico respecto de tales temores, y la percepción de la influencia que la mujer consigue sobre el hombre mediante el comercio sexual, la elevada consideración que así obtiene, quizás explique la difusión de esa angustia. Nada de esto ha caducado, sino que perdura entre nosotros. Muchos observadores de los primitivos actuales han juzgado que su pujar amoroso es relativamente más débil y nunca alcanza las intensidades que estamos habituados a encontrar en la humanidad culta. Otros han contradicho esa apreciación, pero en todo caso Página |
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Publicado por Giovanna
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Wednesday, 17 April 2013 16:17 |
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"Viento y agua" es la traducción literal del famoso arte de crear ambientes equilibrados y armoniosos en Chi (energía vital) inventado por los antiguos chinos de la región de Yantze hace más de 3000 años. Los principios básicos de este arte fueron plasmados en el Libro de los Ritos que más adelante Kung Fu-Tsé (Confucio) recogería en su I-Ching o libro de las mutaciones. Yang Yung-Sun fue el primero en realizar un manual sobre Feng Shui ya en el siglo IX d.c.
El ambiente ideal se crea aprovechando la energía que se extiende por la tierra siguiendo la dirección de los vientos, los ríos, las montañas y valles, además de analizar la situación con respecto a la esfera celeste. Así nos permite activar los efectos positivos y anular los negativos que puedan estar afectando a nuestra vivienda mediante sencillas técnicas muy relacionadas la mayoría de las veces con la decoración.
Las casas pueden estar mal diseñadas para el correcto fluir del Chi lo que puede influir directamente sobre nuestro ánimo, forma de ver las cosas, enfermedades, tensiones familiares... por ello un correcto análisis de la vivienda a través de Feng Shui sería muy importante para mejorar nuestra calidad de vida. Generalmente escogemos nuestros hábitats en función de nuestros criterios de comodidad, pero lamentablemente por ejemplo a veces un individuo tendente a estar bajo de energía escoge un lugar bajo de energía para vivir cuando debería ser al contrario, simplemente porque se siente más a gusto o porque tiene el transporte más cerca...
El Feng Shui intenta concienciarnos de que a la hora de escoger una vivienda o si ya la hemos escogido, a la hora de decorarla, no olvidemos uno de los principios universales, el Chi. Para ello los factores que se tienen en cuenta para un buen análisis suelen ser la ubicación de la vivienda, el contorno, los materiales con los que está hecha, los colores utilizados, la dirección de las ventanas y puertas, su situación frente a otros edificios, el año de nacimiento del futuro inquilino, sonidos, vigas, estructura de las habitaciones, etc.
El Feng Shui no sólo es utilizable para las casas, sino también sobre personas, para el negocio, la riqueza, ...
El Yin y el Yang El Yin y el Yang es uno de los principios básicos de la filosofía china y por lo tanto también uno de los fundamentos más importantes del Feng Shui. El yin-yang no representa otra cosa más que el principio de los opuestos, el equilibro que debe existir en la vida para que ésta se desarrolle armoniosamente. Porque yin sin yang no puede existir e viceversa. La luz no sería luz sin la presencia de la oscuridad, el bien no sería bien sin la existencia del mal, la nada no sería nada sin la existencia del todo, la noche no sería noche sin la presencia del día... Por lo tanto para que nuestras vidas estén equilibradas deben estar presentes ambos elementos. Por eso el Feng Shui deja muy claro que una casa no debe ser ni demasiado Yang ni demasiado Yin, sino compartir equilibradamente ambos principios para que se vea reflejada su armonía en nuestra vida. Si una casa es demasiado Yang o demasiado Yin es fácil caer enfermos, tener accidentes, que nos roben, andar muy alterados o deprimidos, que no llegue la prosperidad a la familia, etc...
¿Cómo es una casa o habitación demasiado Yang? • Que esté recibiendo luz o calor durante todo el día. Vivir cerca de fábricas o tendidos eléctricos convierten a tu casa en Yang automáticamente. • Estar escuchando música ruidosa continuamente. • Al pasar prácticamente todo el día en una habitación determinada sin dejarla descansar se le da exceso de Yang. • Presencia sólo de colores cálidos como amarillos, cremas, rojos, anaranjados. Y también el blanco se consideran yang, así que no conviene abusar. • Que tenga muchas lámparas, velas o elementos que den mucha luz. • Que esté sobre aireada con las ventanas todo el día abiertas. • Que tenga muchas plantas. Remedios: • Introducir colores fríos como las tonalidades azules, negros, plateados o grises. Pintando las paredes de esos colores o introduciendo elementos decorativos que los tengan. • Evitar demasiado ruido o crear música relajante. • Introducir agua en la decoración en copas, boles, peceras o lo que se te ocurra. Procura que sea siempre un agua limpia, que si quieres puedes colorear de azul. Mejor todavía si no es del grifo sino de manantial. • Puedes poner cuadros que tengan pintados ríos, lagos o representen atardeceres. • No pasarse con las plantas. • Rellenar aquellos lugares que estén demasiado vacíos o que tengan mucho espacio.
¿Cómo es una casa o habitación demasiado Yin? • Lugares que no reciban demasiada luz, especialmente los interiores. • Una casa excesivamente silenciosa o pocas veces habitada. • Vivir cerca de lugares asociados a la muerte. • Presencia absoluta de colores fríos u oscuros como las tonalidades del azul, grises y negros. • Poco aireada. • Lugares muy estrechos y llenos de cosas. Remedios: • Introducir colores cálidos como las tonalidades rojo, naranja, cremas, amarillos, dorados... Pintando las paredes de esos colores o introduciendo elementos decorativos que los tengan. • Poner música alegre como los ritmos latinos. • Introducir el elemento fuego en forma de velas encendidas durante buena parte del tiempo. • Situar lámparas encendidas en lugares que estén muy sombríos. • Colocar cuadros que sean de los colores indicados, o que representen amaneceres. • Situar móviles o campanillas en el techo. • Airea con frecuencia la casa o la habitación. • Introduce elementos que representen a la tierra como cuarzos o cualquier otro mineral. • Procurar hacer espacio y deshacernos de cosas viejas que estén estorbando. • Introducir plantas. Las orientaciones En Feng Shui existen varias escuelas que utilizan determinadas fórmulas para conseguir que nuestra casa se favorezca de un Chi armonioso. Hoy vamos a hablar de la escuela de la Brújula. Esta escuela utiliza una serie de fórmulas muy concretas para aplicar a través de una brújula y descubrir cuáles son nuestras orientaciones o direcciones de nuestro edificio, habitaciones, muebles, ... etc. propicias y cuáles no lo son. Para ello existen unas fórmulas que nos hablan de qué direcciones son las adecuadas a nivel personal, y otras que nos hablan, a través de unas tablas muy complejas, de qué direcciones son las favorecidas a lo largo del año. Aquí vamos a aprender a calcular cuales son tus direcciones favorables y desfavorables a nivel global y qué deberíamos hacer en función de ellas. En este sentido hay que empezar por tener en cuenta que el Feng Shui utiliza básicamente las ocho direcciones posibles (N, NO, NE, S, SO, SE, E, O) correspondientes a los ocho triagramas del I-Ching. Para situar estas direcciones y clarificarlas con respecto a tu casa, se ha creado el llamado cuadrado mágico o cuadrícula Lo Shu, que te servirá de plantilla. Bien, lo primero que debemos hacer entonces es descubrir cuáles son nuestras direcciones personales. Para ello haremos unos cálculos que darán a lugar un número llamado Kua. En función de este número veremos si pertenecemos al grupo occidental o al grupo oriental, y en función del grupo veremos por fin nuestras direcciones.
El cálculo del número Kua Este cálculo es distinto para hombres que para mujeres, así que según te corresponda sigue la siguiente fórmula: • Para el hombre: escribe las dos últimas cifras de tu año de nacimiento, después súmalas hasta reducir el resultado a un sólo dígito. Es decir, si al sumar te da un número superior a diez como por ejemplo el 21, tendrás que sumar el 2+1=3. Después resta el número que te ha dado al 10. El número resultante es tu número Kua.
Supongamos un hombre que ha nacido en 1947. Escribirá en el papel la cifra 47, después la sumará 4+7=11, tendrá que volver a sumar para reducir la cifra a un sólo número 1+1=2. Después ejecutará la resta 10-2=8. El número ocho es su número Kua.
Existe una excepción en este caso. Si tu número Kua es el 5, deberás usar el 2. • Para la mujer: escribe las dos últimas cifras de tu año de nacimiento, después súmalas hasta reducir el resultado a un sólo dígito. Es decir, si al sumar te da un número superior a diez como por ejemplo el 21, tendrás que sumar el 2+1=3. Después suma al número que te ha dado un 5. El número resultante es tu número Kua.
Supongamos una mujer que ha nacido en 1970. Escribirá en el papel la cifra 70, después la sumará 7+0=7. Como ya tiene un sólo dígito pasaremos a la siguiente operación, sumarle un 5. 7+5=12. Como le ha quedado un número de dos dígitos tendremos que reducirlo a uno, 1+2=3. Así pues el 3 es su número Kua.
Existe una excepción en este caso. Si tu número Kua es el 5, deberás usar el 8. Ahora que ya tenemos nuestro número Kua comprobaremos a qué grupo pertenecemos y cuales son nuestras direcciones favorables y desfavorables: Grupos • Grupo occidental: pertenecen a este grupo los individuos cuyos números Kua sean 2, 6, 7, u 8. • Las direcciones favorables son: O, S0, NO, NE. Las direcciones desfavorables son: E, SE, N, S. • Grupo oriental: pertenecen a este grupo los individuos cuyos números Kua sean 1, 4, o 9. • Las direcciones favorables son: E, SE, N, S.Las direcciones desfavorables son: O, S0, NO, NE.
Hay que decir que dentro de las direcciones favorables, hay una que nos es más propicia. Ella es la correspondiente al orden de nuestro número Kua. Ejemplo: si nuestro número Kua es el 3, pertenecemos al grupo oriental donde la dirección más propicia nos es el SE. Si nuestro número Kua es el 8, pertenecemos al grupo occidental, donde la dirección más propicia para nosotros será el NE.
El cuadrado mágico
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